La pregunta más importante de tu vida no es si Dios existe. Es si Dios está con vos. Y la respuesta te va a cambiar todo.
Miren, hay expresiones que uno dice muchas veces y ya no las escucha. "Dios con nosotros" es una de esas. La repetimos en canciones, en saludos, en versículos enmarcados en la pared. Pero en algún momento dejó de ser una declaración y se convirtió en decoración.
El tema es que Emmanuel no es un nombre lindo para el pesebre. Es una afirmación que rompe todo lo que creíamos saber sobre cómo funciona Dios. No es un Dios que te observa desde arriba, que toma nota de tus errores, que espera que te compongas para acercarse. Es un Dios que vino. Que tomó el colectivo, por decirlo de alguna forma. Que se metió en la historia real, en el barro real, en el dolor real.
Y eso cambia la pregunta. Ya no se trata de si vos sos suficientemente bueno para que Dios te tolere. Se trata de si estás dispuesto a creer que él ya está acá. Con vos. Con todo lo tuyo. Con lo que te avergüenza y con lo que te enorgullece, con lo que mostrás y con lo que escondés.
A veces nos confundimos y pensamos que la fe es un esfuerzo para llegar a Dios. Pero Navidad dice exactamente lo contrario: él hizo el esfuerzo para llegar a nosotros. Primero. Sin que se lo pidamos. Sin que nos lo merezcamos.
Hay una historia de un médico que operó a una joven de un tumor en la mejilla. Fue una cirugía milimétrica, hizo lo mejor que pudo, pero ella quedó con la boca torcida. Cuando la ve en la cama, entra alguien al cuarto. Ella le dice con voz débil: "Mi boca va a quedar así para siempre". Y él le dice: "Me gusta". Y torció sus propios labios imitando la mueca. Y la besó así. El médico entendió en ese momento quién era ese hombre y de qué se trataba todo esto.
Eso es Emmanuel. Jesús no vino a arreglarte desde afuera. Vino a acomodar sus labios a los tuyos, a meterse en tu forma torcida de estar en el mundo, a amarte desde adentro de tu realidad. No desde afuera mirando.
"«Miren, la virgen concebirá un niño, dará a luz un hijo, y lo llamarán Emmanuel», que significa: Dios está con nosotros."
Mateo 1:23 · NVI¿Qué hacés con esto? Hoy, antes de que el día te lleve puesto, pausás un segundito y decís en voz alta o para adentro: "Él está acá". No como una fórmula mágica. Como una decisión de creerlo. No hace falta que sientas algo especial. La fe no es un sentimiento, es una postura. Nos ponemos de pie frente a la realidad y decimos: Dios está con nosotros aunque yo no lo perciba. Y esa decisión, repetida día a día, empieza a cambiar la manera en que mirás todo lo demás.
Emmanuel no es un nombre de diciembre. Es el nombre de todos tus días. Incluyendo este lunes.
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