Día 5
Día 5 de 7 29 de mayo

Sos una rata de iglesia y está bien (pero ya sabés lo que sigue)

Sentirte cómodo en la iglesia no es un defecto. El problema es cuando esa comodidad se convierte en el plan completo.

Hubo alguien esta semana que se animó a decirlo en voz alta: soy una rata de iglesia. Ando por acá, me gusta, me siento bien, es mi lugar. Y no lo dijo con vergüenza. Lo dijo con honestidad. Eso ya es mucho.

El problema no es que te guste estar acá. El problema es creer que quedarte acá es suficiente. Que venir, escuchar, cantar y tomarte el café de los domingos ya cuenta como misión cumplida.

Jesús no construyó un lugar para que su gente se instale adentro. Construyó una base desde donde su gente sale afuera. La iglesia es el cimiento, no el techo. Es el alma de lo que tenés que hacer afuera, no el reemplazo de hacerlo.

Y ojo, no se trata de culpa. Se trata de incomodidad. La misma incomodidad que sintió ese joven cuando dijo: el Señor nos empieza a incomodar para salir afuera, para pensar en la otra gente. Esa incomodidad no es un problema a resolver. Es el Espíritu Santo haciendo su trabajo.

La pregunta no es si te sentís cómodo acá. La pregunta es si esa comodidad te está costando ver el campo que empieza apenas cruzás la puerta.

Lucas lo dijo sin filtro en la reunión: yo me siento acá no por ustedes, soy una rata de iglesia, me gusta, es mi lugar. Risas. Reconocimiento. Todos nos sentimos un poco identificados. Pero después agregó algo que cambió el tono: el Señor nos empieza a incomodar para salir afuera, para pensar en la otra gente. No lo dijo con angustia. Lo dijo con la claridad de alguien que ya empezó a moverse. Esa honestidad vale más que diez sermones sobre evangelismo.

II Versículo

"La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha y pídanle que envíe más obreros a sus campos."

Mateo 9:37–38 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Esta semana, antes de entrar a cualquier lugar donde estés habitualmente, me hago una pregunta: ¿hay alguien acá que necesita a Jesús y yo ni lo estoy viendo? No hace falta un plan elaborado. Solo abrir los ojos un segundo antes de entrar en modo automático.

La rata de iglesia que sale afuera es exactamente el obrero que Jesús pidió en oración. Ya tenés el lugar de partida. Solo falta salir.

W. A.
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1 comentario

C
Carlos hace 1 días

me encanto

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3 min