Día 1
Día 1 de 7 25 de mayo

Dejá de esperar cuatro meses

El campo ya está listo. El único que todavía no está convencido de eso sos vos.

Jesús dijo algo que sonaba imposible: no faltan cuatro meses para la cosecha. Ya está lista. Ahora. Y lo dijo sabiendo perfectamente cómo funcionan las estaciones. No fue un error agrícola, fue una declaración urgente.

Todos tenemos una lista de razones para esperar. Todavía me falta aprender. Todavía no estoy listo. Cuando resuelva esto, cuando supere aquello, entonces voy. La iglesia, históricamente, puso el foco en el obrero: que esté preparado, maduro, entusiasmado, sano. Y mientras tanto, la cosecha se pierde.

Jesús no pone el foco en el obrero. Pone el foco en el campo. En la gente. En los que están al borde del abismo ahora mismo, mientras vos medís tus capacidades y calculás lo que te falta.

Eso no es humildad. Es distancia disfrazada de prudencia.

Hay una diferencia enorme entre prepararse para servir y usar la preparación como excusa para no hacerlo. El primero es sabio. El segundo es miedo con nombre bonito. Y Jesús lo ve.

""La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Oren al Señor que está a cargo de la cosecha y pídanle que envíe más obreros a sus campos.""

Mateo 9:37–38 · NVI

En la prédica se leyó un mensaje que alguien del grupo envió: "Empecé a invitar gente a mi casa. No podía ver antes la necesidad que la gente tiene del Señor, pero no lo sabe." Una persona. Una decisión simple. Sin títulos, sin curso completo, sin esperar el momento ideal. Solo abrió la puerta. Y el campo apareció ahí, en su living.

II Versículo

""Ustedes dicen: 'Todavía faltan cuatro meses para la cosecha.' Pero yo les digo: abran los ojos y miren los campos, porque ya están listos para la cosecha.""

Juan 4:35 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Esta semana, antes del jueves, identificá a una persona concreta en tu vida cotidiana que necesita a Jesús y todavía no lo sabe. No la vayas a buscar. Ya está ahí. Solo ponle nombre. Eso es empezar.

No faltan cuatro meses. Jesús lo dijo hace dos mil años y lo sigue diciendo hoy. La pregunta no es si el campo está listo. La pregunta es si vos estás dispuesto a entrar.

W. A.
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