Día 2
Día 2 de 7 26 de mayo

Cuando su dolor se vuelve el tuyo

La compasión no es un sentimiento bonito. Es algo que duele y que no te deja en paz hasta que hacés algo.

Hay una diferencia entre lástima y compasión. La lástima mira desde afuera y suspira. La compasión entra adentro y duele. Jesús vio a las multitudes, y algo en él se rompió. No sintió pena desde lejos. Sintió un dolor del alma que lo movió a actuar y a llamar a otros a sentir lo mismo.

Y acá está la tensión: mientras yo sigo pensando en mi vergüenza, en mis limitaciones, en lo que me falta, hay gente desamparada. Cuando el foco está puesto en mí, el campo queda afuera del encuadre. No es que seas mala persona. Es que el dolor de Jesús todavía no se instaló en vos.

Porque cuando eso pasa, cuando realmente empieza a doler lo que le duele a él, algo se mueve por dentro que es más poderoso que tus miedos. Más fuerte que tu vergüenza. Más grande que tu autoestima rota.

No se trata de fabricar emoción. Se trata de acercarte tanto al corazón de Jesús que lo que a él le duele empiece a dolerte a vos también. Eso no se consigue leyendo más. Se consigue orando con él, no solo orándole a él.

""Jesús lloró.""

Juan 11:35 · NVI

En la prédica se habló de Ilian Fara, una mujer de 82 años refugiada en un templo en Gaza. Hasta sus últimos días ayudaba con la música. Salió a tomar aire, un francotirador la alcanzó, y nadie pudo llegar a socorrerla. Murió desangrada mientras el tiroteo impedía el paso de la ambulancia. Era una de los nuestros. Desconocida, mayor, en medio de una guerra que muchos miran desde lejos. Jesús la conocía. Y lloraba por ella mucho antes de que nosotros supiéramos su nombre.

II Versículo

""Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor.""

Mateo 9:36 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Hoy, en algún momento del día, pausá y preguntate: ¿qué le duele a Jesús ahora mismo? No lo respondas desde la cabeza. Quedatecon la pregunta. Dejá que algo en vos empiece a moverse.

Su compasión no es decoración teológica. Es la fuerza que mueve el reino. Y Jesús te está invitando a sentirla desde adentro.

W. A.
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