Día 5
Día 5 de 7 5 de junio

Ester no esperó que el rey cambiara de humor. Oró tres días.

Hay situaciones que no cambian con buena actitud ni con estrategia. Cambian con oración. Y la diferencia entre saberlo y hacerlo es enorme.

La historia de Ester es una de las más cinematográficas de la Biblia. Hay un decreto firmado con el anillo del rey, poder absoluto, una fecha fija para el exterminio de todo un pueblo. ¿Qué hacés con eso? Aparentemente, nada. Una ley firmada por el rey no se revoca. Pero Mardoqueo le dice a Ester que ore. Y no es una oración de cinco minutos al acostarse. Son tres días enteros. Sin comer. Sin beber. Todo el pueblo junto, concentrado, creyendo que algo puede cambiar aunque humanamente parezca imposible. Y cambia. El rey se desvela. Empieza a pensar en otras cosas. La cadena de eventos que sigue es tan precisa que solo puede ser obra de algo más grande que la política o la casualidad. El pueblo no solo sobrevive: prospera. No porque fueran especiales. Sino porque entendieron el poder de la oración y lo usaron con convicción.

"'La oración eficaz del justo puede mucho.'"

Santiago 5:16 · NVI

El pastor lo dijo con entusiasmo genuino: 'Por esos tres días poderosos de oración, los judíos no solo no murieron, sino que también mataron a sus enemigos. No solo conservaron sus bienes, sino que también se quedaron con los de otros.' No era porque eran mejores. Era porque creyeron que la oración podía mover lo que ellos no podían mover.

II Versículo

"'Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa, y ayunad por mí. No comáis ni bebáis durante tres días, ni de noche ni de día. Yo también ayunaré con mis doncellas. Así iré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.'"

Ester 4:16 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

¿Hay algo en tu vida que parece decreto firmado, inamovible, sin salida? Hoy nombralo. Escríbelo. Y en lugar de seguir dándole vueltas mentalmente, convertilo en oración concreta. No necesitás tres días de ayuno para empezar. Necesitás empezar. El primer paso es hoy.

Lo que el rey no iba a cambiar, Dios lo cambió. Y lo hizo a través de personas que decidieron orar en serio. Ese recurso sigue disponible para vos.

W. A.
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