La mejor predicación que vas a dar en tu vida no va a tener una sola palabra. La van a ver, no la van a escuchar.
El predicador dijo algo que me impactó, y lo dijo casi de pasada, como al costado. Dijo que le impacta la gente que le habla de Jesús sin palabras. En forma natural. No el que la finge, no el que usa frases rebuscadas, no el que se pone en una actitud superior. Sino el que cuando tiene el corazón de Jesús, ese corazón surge solo.
Surgir solo. Eso es lo que me quedó.
Porque hay una versión de la fe que es muy trabajada. Muy consciente de sí misma. «Estoy siendo compasivo.» «Acá voy a ser humilde.» «Momento, tengo que tener el sentir de Cristo.» Y ojo, no está mal pensarlo. Pero hay algo más profundo que eso. Cuando el carácter de Jesús ya no es una decisión que tomás en el momento sino algo que ya está formado adentro, empieza a salir solo. Sin esfuerzo. Sin actuación.
Esa es la meta. No tener la técnica de Jesús sino tener el corazón de Jesús.
Y la semana entera estuvimos dando vueltas alrededor de eso: un mismo sentir. No pensar igual, sino tener el corazón de él. No barnizar lo que nos pasa, sino abrirlo para que él trabaje. No aferrarnos a nuestro estandarte propio, sino levantar el suyo. No devolver mal por mal, sino bendecir.
Todo eso, junto, es empezar a parecerse a Jesús. Y no por obligación ni por miedo. Por amor.
"En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros. (Juan 13:35)"
Desconocido 0 · NVIHay gente que conocés y que cuando se va de tu lado te quedás pensando en Jesús. No porque te hayan dado un sermón. Sino porque algo en la manera en que te miraron, en que te escucharon, en que no te juzgaron cuando esperabas que sí lo hicieran, te hizo acordar de él. Eso no se aprende en un taller. Eso es el fruto de años dejando que el Señor trabaje adentro. Digo por mi cuenta que yo quiero ser esa clase de persona. Y sospecho que vos también. El asunto es que para eso hace falta rendirse un poquito más de lo que ya nos rendimos.
"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús. (Filipenses 2:5)"
Desconocido 0 · NVI¿Qué hacés con esto? Hoy, que cerramos la semana, no te voy a pedir una acción grande. Te pido una sola cosa: pensá en alguien a quien puedas mostrarle a Jesús sin palabras esta semana. No hace falta que sea un discurso ni un versículo. Puede ser escuchar de verdad. Puede ser no devolver un comentario que merecía respuesta. Puede ser aparecer cuando no estabas obligado. Nosotros somos una comunidad que quiere tener un mismo sentir. Ese sentir es el de Cristo. Y el de Cristo se vio en carne y hueso en cómo trató a la gente. Esa es la vara. Alta, sí. Pero es la vara. Y la buena noticia, la que cierra todo, es que no tenés que lograrlo solo. El Señor hace en vos lo que está fuera de tu alcance. Tu parte es abrirle la puerta.
Acá, en París, en el Medio Oriente, en tu barrio: la gente sigue necesitando ver a Jesús. Y puede que hoy te vea a vos.
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