Día 2
Día 2 de 7 11 de agosto

Ser discípulo es otra cosa, no te confundas

La Biblia no te llama a ser un buen cristiano. Te llama a ser discípulo. Y eso es bastante más exigente, y bastante más liberador al mismo tiempo.

Saben que la palabra «discípulo» aparece muchas más veces en la Biblia que la palabra «cristiano». Eso no es un dato de trivia. Es una pista enorme sobre lo que el Señor espera de nosotros.

Cuando Jesús caminaba, lo seguía la multitud. Y también sus discípulos. Todos veían lo mismo. Todos escuchaban lo mismo. Todos comían del mismo pan que él multiplicaba. Pero el tema es que después la multitud se iba. Y si Jesús no partía el pan otra vez, tampoco volvían.

Los discípulos se quedaban. Se equivocaban, hablaban de más, no entendían todo. Pero después de tres años con Jesús fueron capaces de revolucionar el mundo. La multitud consume. El discípulo se transforma.

Y acá viene lo que a veces los predicadores —me incluyo— decimos con buena intención pero medio chueco: «Invitá al Señor a tu corazón», «hacelo socio de tu negocio», «que se sienta como en casa». Suena lindo. Pero Dios no puede ser mi socio porque yo no soy su par. No es un invitado porque no es él quien viene a mi territorio. Soy yo el que le entrega el control.

La multitud invita. El discípulo se somete. Y esa diferencia lo cambia todo: cambia cómo tratás a las personas, cómo reaccionás cuando te lastiman, cómo mirás al que está solo en un rincón de la iglesia sin que nadie lo salude.

"«¿También ustedes quieren irse? Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna.»"

Juan 6:67–68 · NVI

En Córdoba, en el cierre de un congreso misionero, el predicador hizo un llamado. Había como 450 jóvenes. Él no quería demorar más, así que pasó él primero. Y después los invitó. Perdió la cuenta de cuántos pasaron. En los informes después dijeron que más de 100 estaban interesados en involucrarse en misiones. Gente dispuesta a dar antes de recibir. Gente que decidió pasar de la multitud a ser discípulos. Amén.

II Versículo

"«Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue su cruz y que me siga.»"

Mateo 16:24 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto? Hoy preguntate honestamente en cuál categoría estás: ¿venís cuando hay pan partido o te quedás aunque no haya nada espectacular? No es una pregunta para sentirte culpable. Es una pregunta para orientarte. El Señor no te pide perfección, te pide dirección. Si hoy podés decir «quiero ser discípulo, no solo espectador», eso ya es un movimiento enorme. Nosotros también lo necesitamos recordar seguido.

La multitud come y se va. El discípulo se queda, y eso lo transforma.

W. A.
5
0

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

L 10 M 11 M 12 J 13 V 14 S 15 D 16
3 min