Día 3
Día 3 de 7 2 de septiembre

No sos el mismo de antes, aunque te lo parezca

Cuando volvés a las redes, te convencés de que sos el mismo de siempre. Pero no es verdad. Jesús ya sembró algo adentro tuyo que no se puede deshacer.

Acá viene algo que me parece importante decir, porque si no lo decimos nos quedamos con la mitad de la historia.

Pedro vuelve al lago. Vuelve a las mismas redes, al mismo lago, a la misma noche larga. Y probablemente él piensa que volvió a ser el pescador de siempre. Que lo de Jesús fue un capítulo que se cerró. Que ahora sí, esto es lo real.

Pero no es el mismo Pedro. De ninguna manera. Este Pedro ya conoce a Jesús en forma experimental. Este Pedro sirvió, hizo milagros, escuchó las palabras de Jesús de primera mano. Este Pedro ama a Jesús, aunque lo haya negado. Aunque él sienta que no merece ni acercarse.

Y esto es lo que nos pasa a nosotros también, mirá. Cuando volvemos a caer en algo que creíamos haber dejado, cuando volvemos a decir lo que no debíamos decir, cuando volvemos a mirar sin escrúpulos o a desear sin culpa, la voz que escuchamos dice: «ves, sos el mismo de siempre, nada cambió». Y nos lo creemos.

Pero hay algo que esa voz no puede borrar. Hay un corazón que tiene dueño. Hay algo que el Señor ya sembró ahí adentro que no se va a ir aunque vos quieras. Por eso la noche se hace tan larga. Por eso la red vacía frustra más que antes. Porque ya sabés lo que es tenerla llena.

"«Estoy convencido de que Dios, que comenzó tan buena obra en ustedes, la continuará hasta terminarla.»"

Filipenses 1:6 · NVI

Hay una imagen que me parece hermosa en el relato. Están a noventa metros de la orilla. Noventa metros. La barca llega en minutos. Pero Pedro no puede esperar. Se tira al agua y empieza a nadar. Noventa metros en el agua fría, con la ropa puesta, porque no aguanta más. En esos noventa metros Pedro piensa. Y lo que piensa no es «me va a retar», lo que piensa es «yo dije que él era el Hijo del Dios viviente, y lo creía de verdad. No lo puedo creer cómo llegué a negarlo». No es el mismo Pedro de tres años atrás. Este Pedro nada hacia Jesús.

II Versículo

"«Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se puso su túnica y se tiró al agua y se dirigió nadando hasta la orilla.»"

Juan 21:7 · NVI
⁕ ⁕ ⁕
¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto? La próxima vez que la voz te diga «sos el mismo de siempre», paralos un segundito. Y preguntate: ¿me importaría si fuera el mismo de siempre? El hecho de que te duela volver a las redes ya es evidencia de que algo cambió. No usés la recaída como prueba de que nada sirve. Usala como evidencia de que ya no podés vivir sin Jesús como antes.

Nunca vas a ser el mismo de antes. Eso no es una condena. Es la mejor noticia que vas a escuchar esta semana.

W. A.
3
0

Comentarios

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

L 31 M 1 M 2 J 3 V 4 S 5 D 6
3 min