Día 1
Día 1 de 7 10 de agosto

No le llames cultura a lo que es corazón

Hay cosas que hacemos todos los días y las justificamos diciendo «soy así». Pero no es tu forma de ser. Es tu corazón mostrando lo que tiene adentro.

Miren, amigos, hay una frase que escucho seguido y que a mí también me salió más de una vez: «Qué querés que haga, yo soy así». Y en cierto punto está bien. Todos tenemos una cultura, una forma de ser, un estilo. Eso es legítimo.

El problema es cuando ese «soy así» empieza a perjudicar a los que tenemos cerca. Cuando los gritos, el aislamiento, la frialdad o el desinterés le hacen daño a alguien que amamos, ya no estamos hablando de cultura. Estamos hablando del corazón.

Y el corazón, dice la Biblia, es engañoso. Nos miente. Nos dice que es simplemente nuestra personalidad cuando en realidad es algo más profundo que necesita ser sanado.

Hay una diferencia enorme entre los dos. La cultura es el conjunto de costumbres de un grupo. El corazón es el lugar donde viven tus deseos, tus pasiones, tus decisiones más reales. Y cuando la cultura le gana al corazón, los que pierden son los que más queremos.

El tema no es cambiar la forma en que tomás el mate o cómo hablás cuando te enojás. El tema es preguntarte si lo que está saliendo de vos está edificando o demoliendo a quien tenés enfrente.

"«Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?»"

Jeremías 17:9 · NVI

El predicador cuenta que volvía caminando hacia la iglesia cuando se cruzó con un vecino de la cuadra. No un desconocido, alguien que conoce hace años. Le dijo «Hola, cómo te va» y el tipo pasó de largo. No lo miró. No respondió. Y dice él mismo: «Me sentí como un perro. Viste que al perro ni lo saluda». En ese momento entendió que no era una cuestión cultural. Era una cuestión de corazón.

II Versículo

"La mujer que rompió todas las barreras culturales con tal de llegar a Jesús."

Mateo 15:21–28 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto? Hoy, antes de decir «soy así» o «es mi forma de ser», pará un segundito. Preguntate: ¿esto que estoy a punto de hacer o de no hacer le va a hacer bien a alguien, o lo voy a dejar parado en la vereda con la mano levantada? No se trata de volvernos personas que no somos. Se trata de pedirle al Señor que revise lo que hay adentro. Podemos empezar con algo tan simple como no pasar de largo.

La cultura explica muchas cosas. El corazón las revela todas.

W. A.
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