Lo que más te hizo daño puede ser exactamente lo que Dios usa para bien. No es un cliché. Le pasó a José.
Hay una parte de la historia de José que a mí me detiene siempre. No es cuando llega al poder. Es el momento antes. El momento en que era esclavo. Después preso. Sin curriculum. Sin contactos. Sin nada que mostrar excepto años de injusticias apiladas una arriba de la otra.
Y sin embargo, cuando llega el momento, cuando sus hermanos, los que lo vendieron, los más atorrantes de su vida, están parados frente a él con miedo de que se vengue, José les dice algo que no tiene lógica humana. Les dice: «Dios puede cambiar cualquier maldad que haga el hombre, transformándola en bien para ayudar a muchos más».
No es que José no sufrió. No es que lo que le hicieron estuvo bien. Es que él decidió no guardar el rencor. Decidió soltar la angustia y el deseo de venganza, y depositar todo a los pies del Señor.
Y eso, amén, eso es lo que el Señor puede hacer con tu historia también. No la borra. No hace como que no pasó. La transforma. La usa. La convierte en algo que ayuda a otros.
Cuando estamos en medio de la dificultad, lo último que queremos escuchar es que «va a servir para algo». Lo entiendo. Duele igual. Pero la mirada de José desde adentro del pozo, desde adentro de la cárcel, es la misma mirada que nos invita a tener el Señor hoy.
"«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.»"
Romanos 8:28 · NVIEn la prédica se cuenta la historia de una mujer keniana que llegó a Jordania escapando de su país, buscando una vida mejor. Trabajó dos años sin cobrar un peso. Cuando finalmente se animó a pedirle el sueldo a su patrona, la acusaron de robo y la metieron presa. Estar presa en Medio Oriente, como se explica, es estar preso de verdad. Sin contacto real, sin visitas como las conocemos, con teléfonos que a veces «se cortan solos» a propósito. Pero en esa celda, esa mujer empezó a enseñarle a otras presas lo que sabía del Señor. Cuando pudieron pasarle su Biblia, ya tenía un grupo de 17 mujeres. Quizás por eso estuvo ahí. Quién sabe. Dios sabe.
"«Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.»"
Génesis 50:20 · NVI¿Qué hacés con esto? Pensá en algo que te hicieron, algo que todavía duele cuando lo recordás. No te estoy pidiendo que lo minimices ni que digas «está todo bien» cuando no lo está. Te estoy pidiendo que te hagas una sola pregunta: ¿y si el Señor puede usar esto? No para justificar lo que pasó. Para no quedarte encadenado a eso para siempre. Nosotros no tenemos que resolver el rencor solos. Pero sí podemos dárselo al Señor hoy, aunque sea un poquito.
José no llegó al palacio a pesar de todo lo que sufrió. Llegó a través de todo eso. Y el mismo Dios que estuvo con él, está con vos.
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