Día 2
Día 2 de 7 1 de septiembre

La noche se hace más larga cuando la red vuelve vacía

Hay un tipo de cansancio que no es físico. Es el cansancio de intentar, de tirar la red, de esperar, y de recogerla vacía otra vez. Ese cansancio te convence de que nada va a cambiar nunca.

Para los que no saben, Pedro y sus compañeros no pescaban por hobby. No era «vamos al lago a desenchufarnos un rato». Ellos vivían de eso. Necesitaban grandes producciones para vender, para subsistir. Cada red vacía no era una decepción menor, era una amenaza real.

Así que imaginate la noche. Tiran la red, esperan, recogen. Vacía. Otra vez. Vacía. Y a las tres, cuatro de la mañana, cuando la temperatura baja y el cuerpo ya no da más, la noche se hace más larga todavía. No hay pique. Hay frustración.

Y eso nos pasa. A mí me pasa. Hay gente acá que estudia meses por una materia difícil, rinde, sale mal, vuelve a estudiar, vuelve a rendir mal. Vacía otra vez. Hay gente que intenta reconstruir una relación y cada conversación termina peor. Hay gente que sabe lo que es la soledad de las tres de la mañana, con la red tirada en el agua hace rato, y el silencio que no dice nada bueno.

Cuando la red vuelve vacía muchas veces seguidas, empezamos a dudar. Primero dudamos del método. Después dudamos del lago. Después dudamos de nosotros mismos. Y cuando llegamos a dudar de si Jesús vale la pena, ahí es donde empieza el regreso a las redes.

Juan 21 describe una noche así, tres años después de que Pedro lo dejó todo. Misma dinámica: noche completa, redes vacías, amanecer sin nada. Y lo más sorprendente es que a las cinco y media de la mañana, cuando ya está pensando «qué hacemos acá», aparece alguien parado en la playa. Un grito desde lejos. «¿Pescaron algo?» No. «Echen a la derecha.» Toda la noche estuvieron, pero tiran a la derecha. Y no pueden sacar la red de la cantidad de peces.

II Versículo

"«Simón Pedro dijo: Me voy a pescar. Nosotros también vamos, dijeron los demás. Pero no pescaron nada en toda la noche. Al amanecer Jesús apareció en la playa. Echen la red a la derecha de la barca y tendrán pesca. Ellos lo hicieron y no podían sacar la red por la cantidad de peces que contenía.»"

Juan 21:3–6 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

¿Qué hacés con esto? Si estás en una de esas noches largas, no apures la conclusión. No decidas todavía que «no es para vos» o que «ya fue». Las noches largas terminan. El amanecer llega. Esta semana, cuando sientas que la red vuelve vacía, en lugar de recogerla con resignación, hacete esta pregunta: ¿estoy tirando la red del lado correcto? A veces Jesús no cambia el lago. Cambia el ángulo.

La frustración miente. Te dice que nunca va a haber nada. Pero en el Evangelio, las noches más largas preceden a las pescas más milagrosas.

W. A.
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