Día 4
Día 4 de 7 20 de agosto

La música suena y todos se arrodillan (incluido el tipo del espejo)

Todos tenemos claro que no nos vamos a inclinar ante una estatua de oro de 27 metros. El problema es que la estatua de tu vida probablemente mida metro y medio y esté en el celular.

A ver, seamos honestos un segundito.

Cuando leemos la historia de Sadrac, Mesac y Abednego, todos nos ponemos mentalmente del lado de los tres. Nadie se imagina como el rey arrogante ni como la multitud arrodillada. «Yo me hubiera quedado de pie», pensamos. Claro.

Pero el predicador lo dice con una honestidad que hay que bancarse: «en días comunes se levantan estatuas». No en los días que te preparaste espiritualmente. No después de un retiro de tres días. Un martes. Un jueves como hoy.

Y la música de hoy no es una banda babilónica. Es la notificación del celular a las once de la noche. Es el comentario de alguien en el trabajo que te sacó de quicio y ahora estás decidiendo si contestás con fuego o no. Es la posibilidad de ganar plata por izquierda que apareció de la nada. Es el video que te mandaron al grupo de WhatsApp que no buscaste pero llegó igual.

Suena la música. Se arrodillan todos. Y hay como una orden interna que dice: «todos lo hacen, total no pasa nada, es un segundito».

Digo por mi cuenta: yo conozco esa voz. Le he dado el beneficio de la duda más veces de las que me gustaría admitir. Y casi nunca terminó siendo «un segundito».

Lo bueno, lo realmente bueno, es que el Señor no espera que vos resistas en soledad. Sadrac, Mesac y Abednego eran tres. Tenían al cuarto adentro del horno con ellos. Vos no tenés que resolver esto a puro esfuerzo de voluntad, apretando los dientes. Eso es agotador y no funciona.

"«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»"

Filipenses 4:13 · NVI

El predicador cuenta que habló con amigos que tuvieron que cerrar aplicaciones como WhatsApp, no porque no quisieran comunicarse, sino porque grupos de amigos mandaban fotos y videos constantemente. Y dice algo que tiene mucha gracia trágica: «ni siquiera a veces hay que buscar, tus propios amigos te lo envían hasta involuntariamente». O sea, el problema llegó con notificación de entrega. Sin que lo pidieras. Y de repente la tentación tiene ícono de palomita azul.

II Versículo

"«Sed sobrios y velad; vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.»"

1 Pedro 5:8 · NVI
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¿Qué hacés con esto?

Hoy, una sola cosa concreta: identificá cuál es la música que más te hace querer arrodillarte en este momento de tu vida. ¿Es el scroll infinito que empieza a las diez de la noche? ¿Es el tono del grupo de WhatsApp ese que ya sabés que te hace mal? ¿Es la conversación que te engancha en el trabajo y te lleva a lugares que no querés ir? No te pido que lo elimines solo. Hablalo con alguien de confianza esta semana. Un amigo, tu pareja, alguien de la iglesia. El predicador lo dice claro: «a veces solos no podemos salir». Y eso no es una debilidad. Es sabiduría. Y si necesitás una herramienta concreta, la app Custodio existe. No da vergüenza usarla. Da más vergüenza no hacer nada.

La buena noticia no es que la música deja de sonar. La buena noticia es que hay Alguien que ya entró al horno antes que vos.

W. A.
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