Estás persiguiendo una definición de éxito que no es tuya. Y encima te sentís culpable cuando no la alcanzás.
Saben qué, me divierte un poco cuando alguien me dice «el Señor me va a bendecir con éxito» y yo pienso: «¿Y cuál éxito exactamente?». Porque ahí está el problema. Usamos la palabra como si todos entendiéramos lo mismo, y no.
El éxito que nos vendió la cultura es bastante conocido: la casa propia, el auto nuevo, el reconocimiento, que te aplaudan, que te mencionen, que tu nombre suene. Y no digo que esas cosas estén mal, para nada. Digo que si esa es tu única brújula, vas a andar toda la vida angustiado porque siempre hay alguien que tiene más, que llega más lejos, que suma más seguidores.
El predicador dice algo que me parece importante: el éxito, a la manera de Dios, significa ser lo que Dios quiere que seas, haciendo lo que Dios quiere que hagas, en el lugar donde él quiere que estés. Tres cosas. No una. Tres.
Y acá viene la parte que me parece más difícil de tragar, porque a mí también me cuesta: si estás haciendo eso, sos exitoso para el Señor, aunque nadie te aplauda. Aunque nadie lo sepa. Aunque a fin de año hagas el balance y te parezca que no avanzaste nada.
Somos discípulos de alguien al que le escupieron en la cara. Y en ese momento, en ese preciso momento, él estaba siendo exactamente quien Dios quería que fuera, haciendo lo que Dios quería que hiciera, en el lugar donde tenía que estar. Eso me rompe un poco los esquemas, la verdad.
No estamos llamados a la desgracia, tampoco. Estamos llamados a glorificar al Señor con lo que somos. Y eso, cuando lo entendés de verdad, te saca un peso enorme de encima.
"«Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.»"
Romanos 14:8 · NVIMe acuerdo de la historia de esa chica keniana en Jordania. Dos años sin que le pagaran. Acusada en falso. Metida presa. Y desde adentro de la cárcel, enseñándole al Señor a 17 mujeres que estaban en la misma situación. ¿Alguien la aplaudió? ¿Alguien le dio un reconocimiento? No. Pero cuando salió la noticia de que iba a quedar libre antes de fin de mes, uno no podía evitar pensar: esa mujer, en ese lugar horrible, estando donde el Señor la puso, fue exactamente lo que tenía que ser. Eso es éxito. Aunque no parezca.
"«Cuando hayan hecho todo lo que se les ordenó, digan: Somos siervos inútiles; solo hemos hecho lo que era nuestro deber.»"
Lucas 17:10 · NVI¿Qué hacés con esto? Este sábado, antes de arrancar con la lista de pendientes, hacete tres preguntas cortitas. ¿Estoy siendo quien el Señor quiere que sea? ¿Estoy haciendo lo que él me pidió que haga? ¿Estoy en el lugar donde él me puso? Si la respuesta a las tres es sí, hoy sos exitoso. Aunque no lo parezca. Aunque nadie lo vea. Anotalo si querés, o simplemente quedate con eso unos minutos. No hace falta publicarlo en ningún lado.
No necesitás que el mundo te defina. Ya tenés a alguien que sabe exactamente quién sos y lo que valés.
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